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Árbol genealógico bíblico interactivo: 1.227 personas de Adán a Jesús

Sobre este árbol: las dos genealogías de Jesús, las discrepancias y el Libro de Jaser▾

Este mapa reúne 1.227 personas en una sola imagen continua, desde Adán hasta Jesús de Nazaret. No es una lista: es un árbol que puedes recorrer, con la ficha de cada persona, las épocas históricas marcadas y las dos genealogías de Jesús dibujadas al mismo tiempo, cada una de su color, para que veas con los ojos lo que durante siglos solo se ha podido explicar con párrafos.

Qué estás viendo

El árbol se lee de arriba hacia abajo. Cada círculo es una persona; cada línea, una relación registrada en el texto bíblico. Las bandas de color del margen izquierdo marcan las grandes épocas: antes del Diluvio, el Diluvio, los patriarcas, Egipto, los jueces, la monarquía unida, los dos reinos, el destierro, el regreso y el periodo entre los dos Testamentos.

Dos líneas destacan sobre las demás porque son las que terminan en Jesús. La línea roja es la línea legal al trono, la que registra Mateo 1 y que pasa por Salomón. La línea azul es la línea de sangre, la que registra Lucas 3 y que pasa por Natán, otro hijo de David. Las dos salen del mismo hombre, se separan en David y vuelven a encontrarse siglos después, en el destierro de Babilonia, en Salatiel y Zorobabel. Esa bifurcación y ese reencuentro son el corazón de este mapa.

Las dos genealogías de Jesús: Mateo 1 y Lucas 3

Los cuatro evangelios cuentan la misma vida, pero solo dos se detienen a decir de dónde viene. Y lo hacen de maneras tan distintas que la comparación lleva casi dos mil años dando trabajo a los lectores.

Mateo abre su evangelio con la lista y la recorre hacia adelante: empieza en Abraham y baja hasta «José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo» (Mt. 1:16). La organiza en tres series de catorce generaciones —de Abraham a David, de David al destierro, del destierro a Cristo— y lo dice él mismo en el versículo 17. Pasa por el rey Salomón, o sea por la línea de los reyes de Judá. Incluye, contra toda costumbre de su tiempo, a cuatro mujeres antes de María: Tamar, Rahab, Rut y «la que fue mujer de Urías». Ninguna de las cuatro era el tipo de antepasada que un genealogista antiguo habría presumido, y esa es precisamente la razón por la que están ahí.

Lucas coloca su lista después del bautismo, no al principio, y la recorre hacia atrás: parte de Jesús y sube, nombre por nombre, hasta «Adán, hijo de Dios» (Lc. 3:38). No se detiene en Abraham: sigue hasta el primer hombre. No pasa por Salomón sino por Natán, hermano suyo, hijo también de David y Betsabé. No menciona ninguna mujer. Y no agrupa los nombres en series visibles.

La diferencia más llamativa es de cantidad, y es la que mejor se entiende mirando el árbol en lugar de leyendo: de David a José, Mateo lista 27 nombres y Lucas lista 42. Quince eslabones de diferencia para el mismo tramo de siglos. Si alguna vez intentaste cuadrar las dos listas en una hoja y te rendiste, no fue culpa tuya.

Las cinco discrepancias que todo el mundo pregunta

Aquí presentamos las posturas que existen. No tomamos partido: cada lectura tiene defensores serios y objeciones serias, y quien lea esto tiene derecho a formarse su propio juicio con las cartas sobre la mesa.

1. ¿Quién fue el padre de José: Jacob o Elí?

Mateo dice «Jacob engendró a José» (Mt. 1:16). Lucas dice «José, hijo de Elí» (Lc. 3:23). Tres explicaciones compiten desde antiguo.

La explicación del levirato es la más vieja que se conserva: la formuló Julio el Africano en el siglo III y la transmitió Eusebio de Cesarea. Según ella, Jacob y Elí eran medio hermanos por parte de madre; Elí murió sin hijos y Jacob tomó a su viuda conforme a la ley del levirato (Dt. 25:5-6). José habría sido entonces hijo carnal de Jacob e hijo legal de Elí, y las dos listas serían ciertas a la vez.

La explicación de la adopción la sostuvo San Agustín, que —según registra la Enciclopedia Católica— la abandonó después, al conocer la solución de Julio el Africano.

La explicación del suegro es hoy la más difundida en el ámbito evangélico: Elí sería el padre de María, y «hijo de Elí» se leería como yerno, de modo que Lucas estaría documentando la ascendencia de María y Mateo la de José.

2. La maldición de Jeconías

Jeremías pronuncia una sentencia durísima: «Escribid lo que sucederá a este hombre privado de descendencia, un hombre que no prosperará en todos sus días; porque ninguno de su descendencia logrará sentarse sobre el trono de David» (Jer. 22:30). Y Mateo hace pasar la línea de Jesús justamente por Jeconías (Mt. 1:11-12).

Hay cuatro respuestas en circulación. La más extendida sostiene que la maldición cae sobre la sangre y no sobre el título: Jesús no es hijo biológico de José, de modo que no hereda la sangre de Jeconías; la sangre le viene de María por la línea de Natán, que no pasa por él, mientras que el derecho legal al trono le llega por José. Otra señala que la sentencia fue revocada, porque Hageo 2:23 llama a Zorobabel —nieto de Jeconías— «mi siervo» y «anillo de sellar», que es lenguaje de restauración. Una tercera la lee como condicional y limitada a su propia generación, cumplida en que ningún hijo suyo reinó en Judá. Y la Enciclopedia Católica plantea una cuarta posibilidad —que Mateo hable de dos personas distintas con el mismo nombre— y deja la pregunta abierta sin resolverla.

3. Salatiel y Zorobabel aparecen en las dos listas

Es la coincidencia más desconcertante de todas. Mateo escribe: Jeconías → Salatiel → Zorobabel → Abiud. Lucas escribe: Neri → Salatiel → Zorobabel → Resa. Los dos nombres del medio son los mismos; el de antes y el de después, no.

Unos proponen que son las mismas personas y que dos matrimonios por levirato explican que figuren en ramas distintas. Otros, que son homónimos, porque Salatiel y Zorobabel eran nombres frecuentes entre los descendientes de David. La lectura histórico-crítica responde que la coincidencia es demasiado exacta para ser casual y demasiado contradictoria para ser histórica, y la toma como señal de que ambos evangelistas trabajaron con tradiciones genealógicas que ya venían divergentes.

4. Las tres series de catorce

Mateo no disimula que su lista está organizada: lo declara en Mt. 1:17. Pero para que los números cuadren, omite reyes: tradicionalmente se señala a Ocozías, Joás y Amasías, los tres emparentados por sangre con la casa de Acab.

¿Por qué catorce? La explicación más citada es que catorce es el valor numérico del nombre de David en hebreo (ד=4, ו=6, ד=4). Mateo estaría firmando con números lo que dice con palabras: que este es el hijo de David.

Queda un problema aritmético que nadie ha cerrado del todo. Si se cuentan los nombres tal como están escritos, las series dan catorce, catorce y trece: cuarenta y uno en total, no cuarenta y dos. Se ha propuesto contar a Jeconías dos veces —antes y después del destierro— o contar a María como eslabón. Ninguna solución convence a todos.

5. ¿Es la lista de Lucas la genealogía de María?

Es la hipótesis más popular hoy, y la que más limpiamente resuelve todo: si Mateo documenta a José y Lucas a María, las contradicciones se disuelven de golpe.

Tiene objeciones de peso, y conviene conocerlas. La crítica textual tiende a preferir la lectura que mantiene a José dentro de la lista de Lucas. La hipótesis no aparece en los Padres de la Iglesia: gana terreno recién a finales del siglo XV, con Annio de Viterbo. Y la tradición patrística, en conjunto, la rechaza.

Lo que sí sostiene esa tradición por otra vía es que María desciende de David por Natán: lo afirman San Justino y San Ignacio, y más tarde San Juan Damasceno detalla los parentescos entre los antepasados de María y los de José. Pero lo apoyan en tradición propia, no en una lectura de Lucas 3.

Sobre el Libro de Jaser, y por qué algunos nombres están marcados

Parte de los nombres de este árbol —una minoría, y siempre señalada— no viene del texto bíblico sino del Libro de Jaser (Séfer haYashar). Conviene decir con precisión qué es y qué no es, porque circula mucha confusión.

Bajo ese nombre existen tres libros distintos. El primero es el que cita la Biblia en Josué 10:13 y 2 Samuel 1:18 como fuente poética de Israel: ese libro está perdido y nadie lo tiene. El segundo es un midrás hebreo medieval cuya impresión más antigua documentada es la de Venecia, 1625; el rabino León de Módena la calificó de falsificación, y el profesor Yosef Dan, de la Universidad Hebrea, la sitúa en Nápoles a principios del siglo XVI. El tercero es el «Book of Jasher» inglés de 1751, una fabricación moderna que es, irónicamente, la versión que más circula en PDF por internet.

Lo que este árbol usa es el segundo. Y lo usa así: no es Escritura, no se trata como Escritura, y cada dato que proviene de él está marcado en su ficha, con un recuadro propio que dice de dónde salió. Lo incluimos por una razón concreta: al cotejarlo con Génesis no aparecieron contradicciones con el relato bíblico. Completa huecos que el texto deja abiertos —nombres de esposas, de hermanas, de hijos que la Biblia menciona sin nombrar— y no corrige ni contradice lo que la Biblia sí dice. Esa es toda la razón por la que está aquí, y es una razón de utilidad, no de autoridad.

Dicho lo serio, va lo otro. Si usted considera que un libro no canónico no tiene nada que hacer en un árbol genealógico bíblico, está en todo su derecho y no vamos a discutírselo. Hemos trabajado para que pueda ejercer ese derecho con comodidad: ignore usted los nodos marcados, haga como que no están, y el árbol le seguirá funcionando perfectamente de Adán a Jesús sin que falte un solo eslabón. Nadie se va a enterar. Nosotros, desde luego, no pensamos decírselo a nadie.

Preguntas frecuentes

¿Por qué hay dos genealogías de Jesús?

Porque Mateo y Lucas escriben para públicos y propósitos distintos. Mateo presenta al heredero legal del trono de David ante lectores judíos; Lucas remonta a Jesús hasta Adán para presentarlo ante toda la humanidad.

¿Son contradictorias las genealogías de Mateo y Lucas?

Depende de a quién le pregunte, y por eso en este árbol están las dos dibujadas. Quien sostiene que no lo son apela al levirato, a la adopción legal o a que Lucas documenta la línea de María. Quien sostiene que sí lo son señala las 27 generaciones de Mateo frente a las 42 de Lucas para el mismo tramo.

¿Cuántas generaciones hay de Adán a Jesús?

Lucas 3 es el único texto que recorre el camino completo: de Adán a Jesús lista 76 nombres, contando a los dos extremos. Mateo no llega tan atrás, porque empieza en Abraham.

¿Cuántas generaciones hay de Abraham a Jesús?

Mateo declara 42, repartidas en tres series de catorce (Mt. 1:17), pero los nombres que realmente escribe de Abraham a Jesús son 41: catorce, catorce y trece. Ese desajuste es el problema aritmético del que hablamos más arriba. Lucas, para ese mismo tramo, lista 56 nombres.

¿Quién fue el padre de José, el esposo de María?

Mateo dice Jacob; Lucas dice Elí. Las tres explicaciones clásicas están explicadas arriba.

¿Cuál era el linaje de María?

La Biblia no da una genealogía explícita de María. Que descienda de David por Natán se sostiene por tradición —San Justino, San Ignacio, San Juan Damasceno— o por la hipótesis de que Lucas 3 es su línea.

¿Por qué Mateo organiza su lista en tres series de catorce?

Lo más citado es que catorce es el valor numérico del nombre de David en hebreo. La estructura es una declaración teológica, no un censo.

¿Por qué Mateo omite tres reyes de Judá?

Para que cuadren las series de catorce. Los omitidos que se suelen señalar —Ocozías, Joás y Amasías— estaban emparentados con la casa de Acab.

¿Qué es la maldición de Jeconías?

La sentencia de Jeremías 22:30 contra Jeconías, que declara que ningún descendiente suyo se sentará en el trono de David. Las cuatro respuestas están arriba.

¿Quiénes fueron Salatiel y Zorobabel?

Dos eslabones del regreso del destierro que aparecen en ambas genealogías con padres distintos e hijos distintos. En este árbol llevan una marca morada.

¿Por qué Lucas llega hasta Adán y Mateo solo hasta Abraham?

Mateo escribe para lectores judíos y ancla a Jesús en el padre del pueblo. Lucas, dirigido al mundo grecorromano, lo ancla en el padre de todos los hombres.

¿Qué mujeres aparecen en la genealogía de Mateo?

Tamar, Rahab, Rut y «la que fue mujer de Urías», además de María. En una genealogía antigua, nombrar mujeres ya era inusual; nombrar a estas en particular lo era mucho más.

¿Por qué Mateo incluye a Rahab y a Tamar?

Las historias de las cuatro incluyen extranjería, viudez o escándalo. La lectura más común es que Mateo está diciendo desde el primer capítulo a quién vino a buscar este Mesías.

¿Era Jesús realmente descendiente del rey David?

Las dos listas lo afirman, por caminos distintos: Mateo por Salomón, Lucas por Natán. En el árbol, las dos líneas de color salen del mismo nodo: David.

¿Qué es el matrimonio por levirato?

La ley de Deuteronomio 25:5-6 por la que un hombre toma a la viuda de su hermano muerto sin hijos, y el primer hijo de esa unión se cuenta como hijo del difunto. Es la base de la explicación más antigua de las dos listas.

¿Quién era Natán, hijo de David?

Un hijo de David y Betsabé, hermano de Salomón (2 S. 5:14). No reinó nunca, y por su línea pasa la genealogía de Lucas. No debe confundirse con el profeta Natán.

¿Cuántas personas hay en este árbol?

1.227, cada una con su ficha. Es la cifra que se puede verificar recorriendo el mapa.

¿Puedo ver solo una de las dos líneas?

Sí. En el panel «Cómo leer el árbol» hay dos botones: «Ver línea de Mateo» y «Ver línea de Lucas». Un tercer botón devuelve el color a todo el árbol.

¿De dónde salen los datos?

Del texto bíblico —Génesis, Éxodo, Números, Rut, 1 y 2 Samuel, 1 y 2 Reyes, 1 y 2 Crónicas, Esdras, Nehemías, Mateo y Lucas, entre otros— y, en los casos marcados, del Libro de Jaser.

¿Por qué hay personas sin padres registrados?

Porque la Biblia las menciona sin decir de quién eran hijas. Son, en su mayoría, esposas. Dejarlas sin padre es ser fiel al texto, no un descuido.

¿Aparecen los profetas y los jueces?

Sí, en columnas propias, porque el texto rara vez los conecta genealógicamente con el tronco principal. Cada uno está situado a la altura de su época.

¿Está Job en el árbol?

Sí, y es uno de los hallazgos de este trabajo. La Biblia no le da genealogía a Job, pero sus cuatro interlocutores sí están en el árbol, y todos resultan ser parientes de Abraham por ramas distintas. Están marcados en verde.

¿Es gratis?

Sí, completamente, y sin registro.

¿Puedo compartir un enlace a una persona concreta?

Sí. Dentro de la ficha de cada persona hay un botón para copiar un enlace que abre el árbol directamente en ella.

¿Funciona en el celular?

Sí. Se arrastra con un dedo y se acerca con dos.

Cómo usar el árbol

Moverte: arrastra con el dedo o con el ratón. Acerca con dos dedos, con la rueda del ratón o con los botones + y − de la esquina.

Buscar: escribe un nombre en el buscador de arriba a la derecha. El árbol te lleva hasta la persona y la deja marcada con un anillo; toca «Ver ficha» para leerla.

Leer una persona: toca su círculo. Se abre la ficha con el significado de su nombre, su familia, lo que hizo y los versículos donde aparece. Desde ahí puedes saltar a sus padres, cónyuges e hijos.

Aislar una línea: en «Cómo leer el árbol», «Ver línea de Mateo» o «Ver línea de Lucas». Para devolver el color a todo, «Quitar resaltado».

Un proyecto de Dan-Dey. Si encuentras un error —y en 1.227 personas es probable que quede alguno—, agradecemos que nos lo digas.

Cómo leer el árbol ▾
Línea legal al trono — Mateo 1, por Salomón
Línea de sangre — Lucas 3, por Natán
José → Jesús: paternidad legal, no de sangre
Relación padre/madre → hijo (color por familia)
Cónyuges (color = distinta esposa)
Épocas históricas

Cómo usar el árbol

Persona

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Descripción
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Referencias
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Familia directa
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